Proyecto colaborativo internacional sobre los movimientos migratorios a lo largo del s. XIX y XX entre Argentina y España. Colegio Norbridge (Buenos Aires) - IES de Sabón (Arteixo)
Nació en Madrid en 1912 y falleció en Buenos Aires en 2005, ha tenido una carrera muy hermosa. Se inició en España en el canto, donde aprendió a tocar el piano y el violín. A los 17 años debutó en la zarzuela Luisa Fernanda, acompañada de Jacinto Guerrero, y después con Moreno Torroba en el teatro Calderón, en Madrid. Dio sus primeros pasos en la comedia nacional. En 1935, con 23 años llega a la Argentina con su esposo Pedro Alejandro, a quien lo conoció en Bilbao en una gira de la compañía Matilde Rivera y Enrique de Rosas escapando de la Guerra Civil. En 1935 tienen una hija, María y en 1936 tienen a Norma, quienes luego serían actrices.
Con todos los altos y bajos que tiene la actuación, está muy satisfecha de ser actriz. Ya desde chica cantaba. Fue la maestra del colegio quien advirtió a su madre que ella estaba predestinada para todo lo que fuera arte. Entonces su mamá la apoyó para que estudiara, sin importarle los prejuicios de la época para con los artistas. Y así llevo 68 años de teatro y 81 de vida. Esta española que llegó a Buenos Aires en 1935, siente devoción por la poetisa Alfonsina Storni y por el gran Federico García Lorca, y se lamenta de no haber podido conocerlos personalmente. Tiene más años en Argentina que en España y en todo este tiempo no ha hecho más que recibir elogios, premios y diplomas.
Los pasos perdidos es una película argentina-española de Manane Rodríguez, protagonizada por Irene Visedo, Luis Brandoni, Concha Velascoy Federico Luppi. El guión fue escrito por Xavier Bermúdez y Manane Rodríguez y fue estrenada el 9 de agosto de 2001.
La película cuenta la historia Mónica Erigaray (Visedo), una joven de 20 años que vive en España junto con sus padres Ernesto (Brandoni) e Inés (Velasco), quienes a su vez habían emigrado de Argentina cuando ella era niña. El drama se desencadena cuando llega Bruno Leardi (Luppi), y conecta a Mónica con su identidad real y el Terrorismo de Estado en Argentina. El escritor argentino reclama a la chica como nieta suya e hija de su hijo y nuera, desaparecidos durante la última dictadura militar argentina.
MARÍA ROSA LOJO nació en Buenos Aires en 1954, hija de españoles, Su padre era un gallego republicano que decidió exiliarse en la Argentina tras la Guerra Civil.
Es escritora e investigadora.
Publicó cuatro libros de microficciones y poema en prosa (Visiones, Forma oculta del mundo, Esperan la mañana verde y Bosque de Ojos, que recoge los tres anteriores más Historias del Cielo, inédito), cuatro de cuento (Marginales, Historias ocultas en la Recoleta, Amores insólitos, Cuerpos resplandecientes) y siete novelas (Canción perdida en Buenos Aires al Oeste, La pasión de los nómades, La princesa federal, Una mujer de fin de siglo, Las libres del Sur, Finisterre, Arbol de Familia).
María Rosa Lojo define a su novela, Canción perdida en Buenos Aires al oeste, como «la historia de una familia narrada a través de siete personajes, de siete voces: la voz central es la de Irene, que en sus treinta años rescata ese nudo de vidas que conforma sus propios orígenes, como quien canta una canción. Una canción perdida porque es la de la infancia y la adolescencia, la de la vida tramada por el amor, la dicha, la desdicha, la enfermedad, la muerte, los extravíos y las recuperaciones que constituyen el tiempo incorruptible, como el agua fluyente, que la palabra, por un momento, crea la ilusión de retener.
Las vidas de millones de personas podrían condensarse en imágenes, en papeles de todo tipo: cartas, certificados, visados, pasajes….todos podemos recordar momentos dolorosos o muy felices a través de unos pocos instantes inmortalizados para siempre en unos pedazos de papel…..
Como decía don Antonio Machado, otro hijo de la emigración….
Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón, en un papel o en un cajón.
Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas
FUENTE PROPIA: Gallegos en Buenos Aires en el Centro Gallego durante una actuación
FUENTE PROPIA: Certificado de Buena Conducta para poder viajar a Argentina
FUENTE PROPIA: Pasaporte del año 1926 para viajar a Argentina
En Argentina, a pesar de la indignación social y la actual visualización del tema, hacia fines del siglo XIX y mediados del siglo XX, la prostitución fue legal (1875-1955). Buenos Aires era tristemente conocida como “un tenebroso puerto de mujeres desaparecidas y vírgenes europeas secuestradas que se veían obligadas a vender su cuerpo y a bailar el tango”
Después de 1875, una mujer pobre y que careciera de empleo era pasible de ser acusada de inmoral, multada o arrestada. Pero por supuesto, no podía obligarles por eso a registrarse como prostituta. Una vez declarada su ocupación de forma oficial, era custodiada por la policía y por los funcionarios de la salud. Las mujeres empezaron a ser eliminadas de los empleos vinculados al comercio, debido a las ordenanzas contra la prostitución que comenzaron a implementarse en cafeterías, por la presunción de que esos locales operaran como burdeles clandestinos.
http://blogs.elpais.com
Eran consideradas clandestinas aquellas mujeres que cometían alguna de las siguientes irregularidades:
a) No vivir en la casa de tolerancia.
b) Ejercer la prostitución sin estar inscrita en los registros de la Asistencia Pública.
c) Ejercer la prostitución en burdeles no autorizados
d) Abandonar la casa de tolerancia sin dar cuenta previamente a la Asistencia Pública acerca de la situación.
La reglamentación, que adolecía de muchos defectos, seguía ordenando que las prostitutas debían ser mayores de 18 años, a no ser que probaran que antes de esa edad se habían entregado a prostitución.
La compra y venta de mujeres europeas para su explotación en los prostíbulos de Buenos Aires, el tráfico clandestino y la llegada de estas jóvenes que, conscientes o no de su futuro, eran seducidas con la promesa cierta de vivir en una de las ciudades más prosperas de aquellos días, fue para muchos una inagotable fuente de ingresos económicos.
http://www.educacioncontracorriente.org
Los precios que debían pagar eran cinco o diez veces superiores al valor real, y las deudas que siempre mantenían con la casa se utilizaban como otro instrumento de retención. Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era bajo vigilancia de la regenta o un supervisor. Si alguna se negaba a aceptar estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en el interior del país.
Las condiciones en que vivían estas mujeres eran ciertamente inhumanas. Eran compradas y vendidas al antojo de sus explotadores. Al llegar se les hacia firmar un contrato por el que se comprometían a pagar el viaje, la ropa, la comida, la pieza y todo aquello que recibían.
http://www.vivirconinsuficienciarenal.com
El peligro del contagio venéreo que pudiera propagar la prostituta a pesar de los controles médicos a que debía someterse regularmente y que era el principal fundamento de la reglamentación se reemplazó con la obligación municipal de proporcionar asistencia gratuita a toda persona afectada por enfermedades venéreas.
Natalio Félix Botana Millares llegó a la Argentina en 1911, luego de abandonar el Seminario Jesuita y la carrera de Derecho. Perteneció a una familia tradicional de ricos campesinos. Una vez en Buenos Aires, entró a cubrir las notas sociales en el diario “La Razón”. Su desempeño, en este primer trabajo, no se puede describir como exitoso. Al poco tiempo fue despedido. Comenzó entonces a escribir para la revista “P.B.T.” donde se convirtió en un periodista de nota. Con la experiencia y los contactos logrados, en septiembre de 1913, a los 25 años de edad, fundó el diario “Crítica”. El domingo 5 de noviembre de 1939, a bordo del vapor francés «Massilia», anclado en el puerto de Buenos Aires, se encontraban 147 españoles republicanos que habían escapado de la represión franquista. Todos ellos en tránsito, con diversos destinos; 132 viajaban a Chile, 9 a Bolivia y 6 a Paraguay. Permanecían alojados a bordo hasta que pudieran abordar los trenes internacionales respectivos o el vapor de carrera con destino a Asunción.
Las rigurosas medidas adoptadas por las autoridades argentinas no permitían a los pasajeros acercarse a los marineros de la nave, ni siquiera asomarse a los ojos de buey para mirar el puerto de Buenos Aires.
Botana logró, gracias a la insistente campaña emprendida por su diario, la autorización del presidente Ortiz para que ese puñado de hombres, mujeres y niños, pudieran afincarse legalmente en Argentina. Sin embargo, nadie se explicó claramente la decisión del Presidente Ortiz.
Desde 1880, Argentina había recibido a millones de inmigrantes. En 1930 cerró sus puertas a la inmigración. En 1938 aumentaron los obstáculos para el ingreso de extranjeros, en especial a los judíos y a los españoles republicanos. Algunos historiadores señalan que la admisión de los españoles del «Massilia» se debió únicamente a la campaña que hizo “Crítica” y a la acción decidida de su director, con quien el gobierno tenía una deuda pendiente.
Para dar una idea del escaso entusiasmo que despertaba la llegada del barco a Buenos Aires basta con recordar un titular de un diario porteño de esa época:
«No permiten ni asomarse a los ojos de buey a los intelectuales españoles en tránsito»
La leyenda dice incluso que Botana utilizó para sus fines la importante suma de dinero que había ganado esa tarde de domingo en el hipódromo con uno de sus caballos, de nombre Romántico, que resultó vencedor en la carrera más importante de la temporada en Buenos Aires. Nadie puede atestiguarlo ni desmentirlo con certeza pero lo importante es que consiguió su objetivo y permitió a los españoles quedarse en la ciudad.
Hay relatos que nos revelan también recuerdos que yacen “dormidos” y que al despertar reparan antiguas heridas y llagas, reavivan el presente, iluminan de otro modo el porvenir.
FUENTE: Aula de la escuela de Magazos en 1916, en Viveiro (Lugo). | Consello da Cultura
¿Qué rasgos o aspectos de la inmigración europea en la Argentina nos revelan los testimonios de la infancia, de los niños inmigrantes?
Para la mayoría de los niños que vivieron la guerra, la emigración a la Argentina fue la última etapa de un viaje más largo. Muchos de ellos habían dejado atrás sus pequeños mundos cotidianos bastante antes, ya sea cuando las fuerzas franquistas se impusieron en la Guerra Civil española, cuando sus países fueron ocupados por el ejército alemán y se desató la persecución de judíos, o cuando el ejército soviético invadió diferentes regiones de Europa del Este. De manera que muchos de estos niños partieron sin un rumbo claro unos cuantos años antes de emigrar hacia la Argentina, un lugar que estaba completamente afuera de su horizonte y el de sus padres.
¿Qué significado tuvo para ellos ese desarraigo obligado y en la mayoría de los casos producido de una forma tan brutal?
FUENTE:http://libretachatarra.blogspot.com
Sin duda, ese regreso vedado afectó a los niños.Recién cuando llegaron a la Argentina, muchos de ellos se dieron cuenta de que no podrían volver al lugar de su infancia donde habían quedado olores y sabores ahora transformados en recuerdos que iban a configurar una identidad atravesada por la nostalgia. Sin embargo, esa memoria nostálgica, esa invención de un mundo idílico tuvo menos peso en la experiencia infantil de estos niños de la guerra que el juego, la sensación de aventura y un despreocupado candor infantil común a todos ellos.
El juego los ayudaba a vivir la situación de un modo menos traumático
La memoria de la infancia quedó afectada por heridas, en algunos casos muy profundas. Pero por otro lado, ese largo viaje desde el hogar, un peregrinaje que los obligó a cruzar cadenas montañosas a pie, en trenes o en carros y bicicletas, fue vivido por ellos prácticamente sin temor (o al menos así lo recuerdan) y como una aventura formidable. La vida en el campo de refugiados era una oportunidad de hacer nuevos amigos y disfrutar de juegos. Algunos de esos juegos eran riesgosos, como el de desarmar las balas que habían quedado como rezagos de la guerra, para rescatar la pólvora con la que luego llenaban latas y las hacían estallar.
¿Qué nos cuentan esas voces sobre “el mundo” que encontraron en este país?
Cuando el viaje terminó con la llegada a la Argentina, dejaron de ser refugiados para transformarse en inmigrantes. Varios se recuerdan nostálgicos y asustados, sobre todo, cuando empezaron la escuela. Pero en sus narraciones se vuelven a ver como niños integrados a la vida escolar, con alguna maestra o compañero de banco que les hacía de lenguaraz mientras ellos aprendían el español; a veces, también recuerdan haber sido objetos de burlas o de prejuicios, pero mayormente se presentan como portadores de una capacidad de adaptación a circunstancias nuevas que, posiblemente, fuera un capital forjado durante el largo viaje a través de la guerra y la posguerra.
¿Cuáles son los recuerdos más intensos de ese ámbito familiar, el barrio, la escuela, los amigos?
Algo interesante de destacar es que, así como los sabores de la infancia europea configuraron la memoria nostálgica de estos niños y los acompañaron en la edad adulta, también la comida y los sabores los ayudaron a aceptar su nuevo destino. Muchos de ellos recuerdan no sólo la abundancia y variedad que encontraron en la Argentina sino algunas comidas que los amigaron con el país en el que iban a quedarse a vivir. Manuel, un niño gallego que llegó a Buenos Aires con ocho años, sumido en una profunda pena porque se resistía a abandonar a sus amigos y a sus abuelos en Galicia, recuerda haber probado por primera vez la pizza en una pizzería de la avenida Mitre en Avellaneda. En una entrevista, me dijo: “cuando probé la pizza me pareció algo de otro planeta, tenía un sabor extraordinario. Mientras saboreaba esa maravilla decidí que no podía ser tan malo que nos quedásemos a vivir aquí. Gracias a la pizza, poco a poco me fui adaptando”.
Estos testimonios de los niños inmigrantes, ¿qué nos dicen de los modos en que se construye la memoria histórica de un pueblo?
Algo que interesa particularmente es la cuestión de la memoria subterránea. Es la memoria herida, la memoria cuya evocación duele. Entonces, se transforma en silencio. Los recuerdos que hieren se quedan en un rincón oscuro, en el sótano de la memoria, pero no se mueren, ni siquiera se duermen, están ahí, expectantes. Necesitan un contexto y una escucha para salir a la superficie. Son recuerdos que aguardan el momento preciso para ser expresados. Por eso no hay que confundir silencios con olvidos en la memoria de una sociedad. Creo que es muy útil pensarlo en sociedades con historias dramáticas como la nuestra.
Fuente Imagen: viñeta Mafalda y Manolito Goreiro; colección Quino
https://www.youtube.com/watch?v=kkw_zBHgc-Q
Lino Palacio, observador como todo humorista se inspira a crear el personaje de «Ramona», que es un estereotipo de la inmigración poco instruida que llegó a Argentina a principios del siglo. Ramona era una gallega empleada doméstica. Ignorante, inocente, demasiado sincera y algo bruta.
«Ramona» es el primero de los grandes personajes de Lino Palacio. Estos personajes se caracterizan por basar su humor en una cualidad que produce el efecto cómico.
http://www.noticierodigital.com/
En el caso de Ramona, su ignorancia produce todo tipo de malentendidos. Su incapacidad para el doble sentido provocan las situaciones que sufren sobre todo sus patrones. Su inocencia y simpleza la lleva a una sinceridad extrema. Ramona no tiene malicia, todo lo que hace es bajo consecuencia de lo bruta que es.
Ramona fue el primer gran personaje argentino que apareció en los diarios. Comenzó a publicarse en 1930, en La Opinión, diario oficial que salió apenas por un año. A partir de 1938 se publica en el diario La Razón, donde se hace exitosa.