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Los Conventillos y el Lunfardo

FUENTE IMAGEN: http://pixabay.com/
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El Lunfardo

 Es una de las características más notables del habla de los habitantes de Buenos Aires.Es común asociar su uso a las letras del tango. Pero, aunque sus orígenes son muy cercanos, no son fenómenos asimilables.

El lunfardo no puede considerarse un idioma, ni un dialecto, ni una jerga, es en realidad un vocabulario compuesto por voces de diverso origen que el hablante de Buenos Aires emplea en oposición al habla general. No se puede decir que sea un idioma porque carece de sintaxis y gramática propias.

Quien emplea palabras lunfardos, piensa en español, usa las estructuras y la gramática castellanas y, luego, reemplaza una o más de esas palabras por sus sinónimos lunfardos.

Aquí tenemos una muestra de locuciones adverbiales y expresiones típicas del lunfardo: 

  • A la marchanta: como venga, sin planes ni preparaciones, al azar.
  • A la bartola: sin esmero, como salga.
  • Al voleo: sin rumbo fijo, elección sin selección detenida, indiscriminada.
  • A la romana (derivado del equilibrio señalado por el «fiel» -aguja- de la libra o balanza romana) : por partes iguales.
  • A la guarda: al por mayor, en gran escala.
  • Al divino botón: sin motivo.
  • Al cuete (cohete): de balde, inútilmente.
  • A los ponchazos: en forma desordenada.
  • Al contado rabioso: en efectivo.
  • A la violeta: desocupado.
  • Al bardo: inútilmente, sin orden, sin razón.
  • De cotelete (observar como al mirar disimuladamente de costado, es decir no de frente no dando explícitamente la expresión ).

En las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del siglo XX (aproximadamente entre 1875 y 1914), una gran inmigración europea llegó a la Argentina,y buena parte de ella se asentó en la creciente ciudad de Buenos Aires, especialmente, en sus arrabales o en conventillos, donde tenían como vecinos a integrantes de las clases bajas locales.

El mayor número de extranjeros provenía de Italia y España, pese a que había inmigrantes de todas partes de Europa. Cada uno llegaba con su idioma y, mientras aprendía dificultosamente el castellano, entraba en contacto con otros inmigrantes que manejaban distintos idiomas y, aún, dialectos dentro del suyo propio.

La necesidad de comunicación y la contaminación inevitable fueron haciendo que varias palabras extranjeras (muchas de ellas deformadas) fueran incorporadas al habla corriente junto con el castellano.

 A medida que los recién llegados fueron puliendo su uso del idioma, el lunfardo pasó a usarse intencionalmente como una forma de hablar en código en ciertos ambientes. Uno de ellos fue la delincuencia, en las cárceles los reos hablaban con palabras lunfardos para no ser entendidos por los carceleros. Otro ámbito interesante para el lunfardo fue el que marcó su relación con el tango, es decir, el prostíbulo. En estos lugares, algunas de las coplas obscenas en las canciones empezaron a ser reemplazadas con palabras lunfardos referidas al sexo y su diseminación fue casi inmediata. Con los años y la popularización del tango, el lunfardo fue extendiéndose por todas las clases sociales, y cierto periodismo popular hasta lo que se conoce hoy día.

 

www.spanish.dance-classes-madrid.com
 
 
 
 
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Los orígenes: «del convento al conventillo»

IMAGEN EN DOMINIO PÚBLICO
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Se designaba con ese nombre, derivado de una expresión irónica española (convento como prostíbulo) a una casa que alquilaba cuartos a inmigrantes. Como consecuencia de este fenómeno de crecimiento, en una ciudad apenas preparada para un cambio de tal magnitud, nació el conventillo, cuya antesala sórdida y atestada fue el célebre Hotel de Inmigrantes. 

https://www.google.es/search?q=el+conventillo+buenos+aires+argentina&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=lk9rU6emG6TB7AaXrYDgCg&ved=0CDQQsAQ&biw=1024&bih=652#facrc=_&imgrc=YC-UTaUBHhFOcM%253A%3B4cyq6p_5L9n6BM
https://www.google.es/search?q=el+conventillo+buenos+aires+argentina

 La mudanza de los grupos tradicionales al Barrio Norte permitió alojar a numerosas familias, que se hacinaron en los ya obsoletos caserones del sur. Los especuladores, a su turno, no tardaron en acondicionar vetustos edificios de la época colonial o en hacer construir precarios alojamientos para esta demanda poco exigente y ansiosa por obtener, mal o bien, su techo. La improvisación, el hacinamiento, la falta de servicios sanitarios y la pobreza sin demasiada esperanza hicieron el resto. Había nacido el conventillo. En sus fiestas nació el tango y un género teatral: el sainete.

Fragmento de la obra » Palomas y Gavilanes», 1889 de Silverio Domínguez

El patio:

Lugar de convivencia de personas, de lenguas e idiosincrasias diversas, también fue sede de reclamos comunes y de sociabilidad. Allí se forjaban nuevas familias y, a veces, ocurrían dramas pasionales.  

http://www.oni.escuelas.edu.ar/2002/buenos_aires/la-inmigracion/cultura/costumbres/conventillo.htm
http://www.oni.escuelas.edu.ar/2002/buenos_aires/la-inmigracion/cultura/costumbres/conventillo.htm

· Los desalojos

El inquilino moroso era desalojado por la fuerza pública. Los muebles se subían al carro municipal para trasportarlos a un depósito. En el trance se observaba la solidaridad de los iguales; y el episodio solía terminar en batallas campales.

       Cantidad de conventillos en la ciudad de Buenos Aires

http://www.oni.escuelas.edu.ar/2002/buenos_aires/la-inmigracion/cultura/costumbres/conventillo.htm
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Hacinamiento y Pobreza: 1,5 metros / persona

conventillo[1]

«Acomodados holgadamente en nuestros domicilios, cuando vemos desfilar ante nosotros a los representantes de la escasez y de la miseria, nos parece que cumplimos un deber moral y religioso ayudando a esos infelices con una limosna; y nuestra conciencia queda tranquila después de haber puesto el óbolo de la caridad en la mano temblorosa del anciano, de la madre desvalida o del niño pálido, débil y enfermizo que se nos acercan.

«Pero sigámolos, aunque sea con el pensamiento, hasta la desolada mansión que los alberga; entremos con ellos a ese recinto oscuro, estrecho, húmedo e infecto donde pasan sus horas, donde viven, donde duermen, donde sufren los dolores de la enfermedad y donde los alcanza la muerte prematura; y entonces nos sentiremos conmovidos hasta lo más profundo del alma, no solo por la compasión intensísima que ese espectáculo despierta, sino por el horror de semejante condición. « 

Frgto. de Guillermo Rawson en su Estudio sobre las casas de Inquilinato de Buenos Aires

Es la otra cara del conventillo, despojado de lo “pintoresco”, de lo “tanguero”, el conventillo de la vida real, de todos los días, cercado por el hambre y las enfermedades, con un baño cada cinco o seis habitaciones, cocinas compartidas al aire libre, sin intimidad, sin privacidad.

“Encienden carbón en la puerta de sus celdillas los que comen puchero: esos son americanos. Algunos comen legumbres crudas, queso y pan: esos son los piamonteses y genoveses. Otros comen tocino y pan: esos son los asturianos y gallegos.”

A menudo, cada habitación es lugar de trabajo, además de hogar. La sala que da a la calle suele ser la vivienda-taller de los sastres. En otras piezas, hay mujeres que trabajan a destajo en la costura; o son lavanderas en las piletas de los patios, y saldrán después a la calle con el atado de ropa limpia y seca, en equilibrio sobre la cabeza.

Los conventillos, grandes o pequeños tenían “La Encargada” -muchas veces una oriunda de Lugo, Orense o Pontevedra-, designada por los propietarios, se erigía en indiscutible jueza de contubernios y dificultades entre los inquilinos.

 Se hacinaban no menos de cuatro o cinco personas, se cocinaba con braseros, se hacían las necesidades en horas de la noche y no faltaba la oportunidad donde se alojaba alguna mascota traída por solidaridad al verlo tirado por la calle.

Tampoco faltaba la ocasión que se alquilara la cama por horas conviviendo con la familia que había arrendado la habitación. Algo parecido a lo que en la actualidad ocurre con las llamadas camas calientes, porque no se enfrían jamás al alquilarse por horas a pobres inmigrantes para poder dormir calientes algunas horas durante la noche o el día.
  Habitaban esos conventillos los más pobres entre los pobres, los más excluidos entre los excluidos en una ciudad sin la más mínima medida higiénica en las calles.

Sus habitaciones de cuatro metros por costado sin ventilación alguna despertó pronto el cuestionamiento de médicos higienistas como el Dr. Wilde y Guillermo Rawson quienes, luego de la fatídica epidemia de fiebre amarilla, dijeron que dadas las condiciones sanitarias e higiénicas de la ciudad, las epidemias que se venían sucediendo desde 1860 no eran otra cosa que su consecuencia.
La Prensa inició una campaña para forzar a la municipalidad a realizar un mayor seguimiento y control de las viviendas colectivas que estaban al antojo de los propietarios de la casona y al arbitrio de sus regentes que, por unas monedas menos, toleraban un estado de cosas francamente intolerables.

FUENTES CONSULTADAS:

WOLF, Ema  y PATRIARCA, Cristina , “La gran inmigración”, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991.

Ramb, Ana Mª:post  en http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16061963/Conventillos-de-mi-Buenos-Aires.html

http://www.museodecera.com.ar/los-conventillos.html

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La Lucha Social: La Huelga de las Escobas

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La huelga de los inquilinos tuvo su origen en las pésimas condiciones de vida de los conventillos.

Las rentas altas en relación a los jornales, las habitaciones con poca ventilación, algunas no tenían ni siquiera ventanas  albergaban a familias de hasta diez personas. Las autoridades locales, municipales o nacionales, aún reconociendo el problema poco o nada hicieron por resolverlo, a pesar de su magnitud: el Censo de 1904 registraba en Buenos Aires 2.462 casas de inquilinato sin baños o con un único baño para todos sus habitantes.

http://www.migraventura.net/sabias-que/huelga-escobas

Cada conventillo contaba con un reglamento interno que, entre otras condiciones, imponía frecuentemente la prohibición de lavar ropa, recibir huéspedes, tocar instrumentos musicales o mantener animales o niños en las habitaciones. El encargado se atribuía el derecho de inspeccionar las piezas a cualquier hora y cerrar la vivienda cuando se le ocurriera. Cualquier infracción servía como excusa para el desalojo.

Esta situación no fue aceptada pasivamente y en el año de 1907 se desató la mayor huelga de inquilinos en la historia de la Argentina: la «huelga de las escobas».

PROTAGONISMO FEMENINO

El gobierno de la ciudad anunció un aumento de los impuestos para el año siguiente. Los propietarios y arrendatarios de viviendas trasladaron el
problema aumentando el monto de los alquileres. Los habitantes de un conventillo de la zona Sur se declararon en huelga, rehusando pagar. Rápidamente el conflicto ganó otras barriadas populares con tres consignas básicas: 
reducción de alquileres en un 30%, mejoras en las casas y garantía contra el desalojo. Pese a los juicios de desalojo, casi mil conventillos se adhirieron a la medida. La huelga de inquilinos, un movimiento netamente popular con fuerte protagonismo de inmigrantes, halló eco en todos los sectores sociales y políticos.

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Las mujeres fueron protagonistas, aún cuando por estos años su participación en la vida política o gremial no era frecuente: amenazaron a los propietarios con tirarles agua hirviendo y cumplieron esta amenaza sobre los militares y oficiales de justicia que acudían a notificar de los desalojos por falta de pago. Enfrentaron a la policía con palos y otros objetos y sumaron a niños y niñas en la movilización llevándolos de la mano y portando escobas como símbolo, ya que se trataba de barrer la injusticia.

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Pioneros de este inusual movimiento de resistencia, uno de los más importantes en los comienzos de la centuria, fueron tres conventillos ubicados en la misma cuadra de la actual calle Ituzaingó (279 al 325) en los que residían aproximadamente 130 familias. La protesta se extendió a Barracas, San Telmo, Socorro y Balvanera: casi el 80% de los conventillos de la ciudad se adhirió al movimiento. Buena parte de la prensa apoyó a los huelguistas. En un inquilinato la intervención de la policía dejó un muerto y varios heridos. Al término de un mitin, avanzaron en manifestación hacia la Avenida produciéndose otro enfrentamiento sin víctimas para los huelguistas, con fuerzas de seguridad.