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- HISTORIAS DE ÉXITO EN LA EMIGRACIÓN .

Raúl Alfonsín

El abuelo de Raúl Alfonsín salió de Galicia a finales del siglo XIX, cuando era un muchacho de 15 años. En Galicia quedaron dos de sus otros siete hermanos, y sus descendientes son los familiares que Alfonsín conservaba en Galicia, y a los que visitó en dos ocasiones, en 1984 y en 2003.

A finales del siglo XIX, Serafín Alfonsín Feijóo abandonaba la casa paterna de Casaldarnos, en la parroquia de Ribadumia, rumbo a la emigración. Tenía solo quince años, y huía de la pobreza y de la falta de expectativas de futuro. Después de casi un mes de travesía, el barco le dejó en el destino soñado: Argentina.

Probablemente, como cualquier emigrante soñaba con tener un golpe de suerte y hacer fortuna, pero quizás ni se le pasaría por la cabeza la posibilidad de que un nieto suyo acabase convirtiéndose en presidente de un país, y que sería el encargado de pilotar la transición de ese país a la democracia tras superar una sangrienta dictadura. Ese nieto fue Raúl Alfonsín.

obreros de Lavadores de la Vulcano

Hace cien años, Ribadumia era un lugar pobre y atrasado. La población vivía casi en exclusiva de la agricultura y de la ganadería y se veía obligada a practicar una economía que apenas podía llamarse de subsistencia. José Alfonsín Cores y Rosa Feijóo tenían unas pocas tierras, pero su vida no era fácil. Tuvieron ocho hijos: Josefa, María, Rosa, Esperanza, Román, Antonio, Francisco y Serafín. Éste último, Serafín Alfonsín Feijóo es el abuelo del ex presidente.

Sólo Esperanza –que es la bisabuela de Dolores García– y Antonio se quedaron en Ribadumia. Cinco hermanos hicieron las maletas y se fueron a Argentina, mientras que Román lo intentó en Brasil, aunque poco después regresaría a Galicia. En Sudamérica, Serafín contrajo matrimonio con Cecilia Ochoa, una argentina de ascendencia vasca, y se instaló en Chascomús, que entonces era una pobre parada de diligencias situada a cincuenta kilómetros de Buenos Aires.

Pero Serafín tenía intuición y abrió un almacén en el que se despachaban todo tipo de productos. El negocio le fue bien, y el matrimonio tuvo siete hijos. Uno de ellos fue Raúl Alfonsín Ochoa, que continuó con el comercio de Chascomús, aunque también tuvo la oportunidad de estudiar Derecho. El hijo de aquel pobre emigrante que había tenido fortuna se casó con Ana María Foulkes y de ese matrimonio nació el que luego sería hombre fuerte de Argentina.

Su sobrina nieta, Dolores García, recuerda que en 1984 “antes de su visita estuvo aquí la policía secreta”, y que “los periodistas argentinos fueron los primeros en venir a Casaldarnos cuando le nombraron presidente. Lo eligieron el 30 de octubre, y el 2 de noviembre ya estaban aquí”. Recuerda que los medios de comunicación españoles, al principio, no acertaron con los orígenes gallegos de Alfonsín, y que algunos los situaron en Caldas de Reis y otros en Lalín. La mujer describe a Alfonsín “como una persona muy habladora, agradable y sencilla”.

No obstante, el ex presidente aún quiso visitar una vez más la tierra de la que había salido su abuelo y encontrarse con su familia –entre los que se encuentran otros dos sobrinos nietos, Esther y Ernesto Barreiro, descendientes de Antonio, que también se había quedado en Galicia– y en noviembre de 2003, siendo ya un político retirado, fue recibido una vez más por una multitud de vecinos de Ribadumia.

En un típico día de invierno, frío y lluvioso, el Concello rindió un nuevo homenaje a Alfonsín y le pusieron su nombre a la calle que pasa por delante del campo de fútbol de A Senra. Docenas de personas se congregaron ayer por la tarde en esa misma calle para colocar unas flores junto a la placa que se había colocado para conmemorar la visita. Autoridades, como la alcaldesa, Salomé Peña, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, los alcaldes de Meis, Meaño y Cambados… pero también familiares y vecinos que recuerdan con cariño al nieto de Ribadumia.

Una misa el viernes y un futuro busto

Este viernes se celebra una misa en la iglesia parroquial de Santa Baia de Ribadumia por Raúl Alfonsín. Es a las nueve de la noche. Por otra parte, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, anuncia que los alumnos de la escuela de canteros de Poio van a elaborar un busto en granito del ex presidente, que se colocará en el ayuntamiento de Ribadumia. En su intervención, Louzán describió a Alfonsín como una persona “entrañable y cariñosa”.

Ribadumia es un ayuntamiento que sufrió una fortísima emigración y la mayoría de sus vecinos que buscaron trabajo fuera acabaron en Argentina. De hecho, su capital, Buenos Aires, llegó a ser calificada por algunos como la séptima parroquia de Ribadumia, junto a las seis naturales: Leiro, Lois, Besomaño, Sisán, Ribadumia y Barrantes.

Además, los vecinos de Ribadumia crearon junto a los de Meis el Fogar en la década de los veinte del siglo pasado, convirtiéndose al poco en una de las asociaciones de emigrantes gallegos más numerosas de todo el país.

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- EL CINE Y LA EMIGRACIÓN .

Vientos de Agua

Filmografía

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Vientos de agua es una serie de televisión argentino-española que narra el fenómeno de la inmigración a través del exilio de un asturiano en 1934 hacia Argentina, huyendo de problemas políticos, y el retorno de su hijo en 2001 debido a la crisis económica de ese país. La serie no fue nada conocida, y la expectativa fue una decepción. Esta serie cuenta con la participación de Ernesto Alterio, y la participación de Hector Alterio (padre biológico de Ernesto), quienes hacen el papel de la misma persona solo que en diferentes épocas en la serie. Uno hace de Jose (personaje) cuando es joven, y el otro cuando ya está mayor.


Hecho por: Milagros Bustos.

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- CARTAS Y DOCUMENTOS DESDE EL CORAZÓN

Cartas a la familia: la crónica de una aventura

Fuente: colección privada
Fuente: colección privada

Buenos Ayres, 26 de Septiembre de 1891

 

«Aprovecho la ida de un amigo a la ciudad para volver a escribirles. No sé si mi anterior habrá llegado a sus manos. Aquí estoy sin comunicación con nadie en el mundo. Sé que las cartas que mandé a mis amigos no llegaron. Es probable que éstos nuestros patrones que nos explotan y nos tratan como a esclavos, intercepten nuestra correspondencia para que nuestras quejas no lleguen a conocerse.

«Vine al país halagado por las grandes promesas que nos hicieron los agentes argentinos . Estos vendedores de almas humanas sin conciencia, hacían descripciones tan brillantes de la riqueza del país y del bienestar que esperaba aquí a los trabajadores, que a mí con otros amigos nos halagaron y nos vinimos«Todo había sido mentira y engaño».

«En B. Ayres no he hallado ocupación y en el Hotel de Inmigrantes, una inmunda cueva sucia, los empleados nos trataron como si hubiésemos sido esclavos. Nos amenazaron de echarnos a la calle si no aceptábamos su oferta de ir como jornaleros para el trabajo en plantaciones a Tucumán. Prometían que se nos daría habitación, manutención y $20 al mes de salario. Ellos se empeñaron hacernos creer que $20 equivalen a 100 francos, y cuando yo les dije que eso no era cierto, que $20 no valían más hoy en día que apenas 25 francos, me insultaron, me decían Gringo de m… y otras abominaciones por el estilo, y que si no me callara me iban hacer llevar preso por la policía.

«Comprendí que no había más que obedecer.

«¿Qué podía yo hacer? No tenía más que 2,15 francos en el bolsillo.

«Hacían ya diez días que andaba por estas largas calles sin fin buscando trabajo sin hallar algo y estaba cansado de esta incertidumbre.
«En fin resolví irme a Tucumán y con unos setenta compañeros de miseria y desgracia me embarqué en el tren que salía a las 5 p.m. El viaje duró 42 horas. Dos noches y un día y medio. Sentados y apretados como las sardinas en una caja estábamos. A cada uno nos habían dado en el Hotel de Inmigrantes un kilo de pan y una libra de carne para el viaje. Hacía mucho frío y soplaba un aire heladísimo por el carruaje. Las noches eran insufribles y los pobres niños que iban sobre las faldas de sus madres sufrían mucho. Los carneros que iban en el vagón jaula iban mucho mejor que nosotros, podían y tenían pasto de los que querían comer.

«Molidos a más no poder y muertos de hambre, llegamos al fin a Tucumán. Muchos iban enfermos y fue aquello un toser continuo.

«En Tucumán nos hicieron bajar del tren. Nos recibió un empleado de la oficina de inmigración que se daba aires y gritaba como un bajá turco. Tuvimos que cargar nuestros equipajes sobre los hombros y de ese modo en larga procesión nos obligaron a caminar al Hotel de Inmigrantes. Los buenos tucumanos se apiñaban en la calle para vernos pasar. Aquello fue una chacota y risa sin interrupción. íAh Gringo! íGringo de m…a! Los muchachos silbaban y gritaban, fue aquello una algazara endiablada.

«Al fin llegamos al hotel y pudimos tirarnos sobre el suelo. Nos dieron pan por toda comida. A nadie permitían salir de la puerta de calle. Estábamos presos y bien presos.

«A la tarde nos obligaron a subir en unos carros. Iban 24 inmigrantes parados en cada carro, apretados uno contra el otro de un modo terrible, y así nos llevaron hasta muy tarde en la noche a la chacra.

«Completamente entumecidos, nos bajamos de estos terribles carros y al rato nos tiramos sobre el suelo. Al fin nos dieron una media libra de carne a cada uno e hicimos fuego. Hacían 58 horas que nadie de nosotros había probado un bocado caliente.

«En seguida nos tiramos sobre el suelo a dormir. Llovía, una garúa muy fina. Cuando me desperté estaba mojado y me hallé en un charco.

«íEl otro día al trabajo! y así sigue esto desde tres meses.

«La manutención consiste en puchero y maíz, y no alcanza para apaciguar el hambre de un hombre que trabaja. La habitación tiene de techo la grande bóveda del firmamento con sus millares de astros, una hermosura espléndida. íAh qué miseria! Y hay que aguantar nomás. ¿Qué hacerle? «Hay tantísima gente aquí en busca de trabajo, que vejetan en miseria y hambre, que por el puchero no más se ofrecen a trabajar. Sería tontera fugarse, y luego, ¿para dónde? Y nos deben siempre un mes de salario, para tenernos atados. En la pulpería nos fían lo que necesitamos indispensablemente a precios sumamente elevados y el patrón nos descuenta lo que debemos en el día de pago. Los desgraciados que tienen mujer e hijos nunca alcanzan a recibir en dinero y siempre deben.

«Les ruego compañeros que publiquen esta carta, para que en Europa la prensa proletaria prevenga a los pobres que no vayan a venirse a este país. íAh, si pudiera volver hoy! «íEsto aquí es el infierno y miseria negra! Y luego hay que tener el chucho, la fiebre intermitente de que cae mucha gente aquí. Espero que llegue ésta a sus manos: Saluda …

 Fuente: Documentos para la historia integral argentina 3, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1981

 

 

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- CARTAS Y DOCUMENTOS DESDE EL CORAZÓN

Burocracia para «Hacer las Américas»

Fuente: colección privada
Fuente: colección privada

Un documento imprescindible para todo emigrante que quisiese entrar en Argentina era el CERTIFICADO de no tener asuntos penales ni antecedentes delictivos, de lo contrario la aventura americana se acababa para él.

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Todo emigrante español debía acudir al Consulado de España en Buenos Aires para registrarse en él y así obtener la Cédula de Nacionalidad que le permitiría trabajar en Argentina.

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Sin este Pasaporte debidamente cumplimentado, el emigrante no podía salir de nuestro país ni ingresar legalmente en el país de acogida.

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Para su validez, debía constar con una foto del emigrante, el sello del Ayuntamiento donde estuviese empadronado así como el sello de admisión como inmigrante por parte del país receptor.

 

Se hacía constar el país al que se quería  emigrar, la profesión, el estado civil, el lugar de nacimiento, si sabía leer y escribir…o cualquier otra circunstancia o característica especial, por ejemplo si le acompañaba su familia o si tenía parientes o conocidos en el país de llegada.

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Se describían las características físicas el emigrante, la firma de dos testigos con la firma del alcalde del Ayuntamiento, y los antecedentes penales o procesamientos judiciales.

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Visado del Consulado de la República de Argentina y la conformidad de la Oficina de Inmigración por la que se permitía la salida de España y la admisión en Argentina.

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Cheques bancarios del Banco Español del Río de la Plata (1928) y del Banco Nacional de la Argentina (1930).

Estos documentos monetarios eran el vehículo habitual por el cual nuestros emigrantes enviaban «vía marítima» sus ganancias en ultramar a sus familiares en España.

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Fuentes Consultadas:

http://www.pradaweb.es/emigrante.html

http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13222236.html

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- LA INFANCIA Y LA EMIGRACIÓN

La Educación en la Galicia emigrante de principios del siglo XX

Fuente: www.pixabay.com
Fuente: www.pixabay.com

 

La importancia de la educación como base del progreso de la sociedad es una idea muy extendida. Con la ley Moyano de 1857. La enseñanza pasaba a ser una cuestión de Estado y en ella se establecía que la enseñanza primaria debía llegar a todos los ciudadanos.

A principios del siglo XX distintas iniciativas, trataron de dar nuevo empuje a una escuela para todos esta obra tuvo una importante repercusión en los ámbitos burgueses y urbanos, aunque con gran discriminación para las niñas.

En Galicia en las primeras décadas del siglo XX la mayoría de la gente era analfabeta. En el mundo rural, se cubría en su mayor parte , con las llamadas «escuelas de ferrado».

Lugares en que los maestros, nada cualificados impartían conocimientos muy rudimentarios

( leer, escribir, hacer cuentas o algo de religión). Las escuelas eran mantenidas por los padres, estas carencias educativas es uno de los mayores obstáculos para el desarrollo social y cultural en Galicia.

LA SITUACIÓN DEL VALLE  MIÑOR A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX.

A principios del siglo en el Val Miñor había mucha pobreza. El campo producía poco y la mayoría de la gente tenía que emigrar. La incultura y el analfabetismo empeoraban la situación.

http://elcieloelegante.blogspot.com.es/
http://elcieloelegante.blogspot.com.es/

La enseñanza no era muy buena, una parte de los maestros no tenían más estudios que saber leer, escribir y doctrina. Los maestros tenían condiciones de trabajo muy duras. Cobraban poco y con atrasos. Los señores tenían un dicho

» pasar más hambre que un maestro de la escuela» 

Los niños no asistían a clase, tenían que ayudar a los padres en las labores del campo. El mal tiempo les impedía ir a la escuela por que no tenían zapatos, ni ropa apropiada para los días de lluvia y de frío.

En los locales donde se daban las clases tenían unas condiciones muy malas, algunas veces el suelo era tierra y cuando llovía entraba agua. Los niños se sentaban en bancos colectivos en lugar de pupitres individuales.

Los métodos de enseñanzas eran muy diferentes. Aprendían a leer y algunas cosas mas de la iglesia. Su método de estudio era leer lo que ponía el libro y chaparlo para saberse-lo de memoria.

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- LA SOLIDARIDAD ARGENTINA: "ALGUNOS HOMBRES BUENOS"

Natalio Botana «El caso Massilia»

Fuente:http://juliogalvezbarraza.blogspot.com.es/2010/01/natalio-botana-capitalista-poderoso.html
Fuente:http://juliogalvezbarraza.blogspot.com.es/2010/01/natalio-botana-capitalista-poderoso.html

Natalio Félix Botana Millares llegó a la Argentina en 1911, luego de abandonar el Seminario Jesuita y la carrera de Derecho. Perteneció a una familia tradicional de ricos campesinos. Una vez en Buenos Aires, entró a cubrir las notas sociales en el diario “La Razón”. Su desempeño, en este primer trabajo, no se puede describir como exitoso. Al poco tiempo fue despedido. Comenzó entonces a escribir para la revista “P.B.T.” donde se convirtió en un periodista de nota. Con la experiencia y los contactos logrados, en septiembre de 1913, a los 25 años de edad, fundó el diario “Crítica”.
El domingo 5 de noviembre de 1939, a bordo del vapor francés «Massilia», anclado en el puerto de Buenos Aires, se encontraban 147 españoles republicanos que habían escapado de la represión franquista. Todos ellos en tránsito, con diversos destinos; 132 viajaban a Chile, 9 a Bolivia y 6 a Paraguay. Permanecían alojados a bordo hasta que pudieran abordar los trenes internacionales respectivos o el vapor de carrera con destino a Asunción.

Fuente:http://www.histarmar.com.ar/AnecdotasNavales/ViajeMassilia.htm
Fuente:http://www.histarmar.com.ar/AnecdotasNavales/ViajeMassilia.htm

 

Las rigurosas medidas adoptadas por las autoridades argentinas no permitían a los pasajeros acercarse a los marineros de la nave, ni siquiera asomarse a los ojos de buey para mirar el puerto de Buenos Aires.

 Botana logró, gracias a la insistente campaña emprendida por su diario, la autorización del presidente Ortiz para que ese puñado de hombres, mujeres y niños, pudieran afincarse legalmente en Argentina. Sin embargo, nadie se explicó claramente la decisión del Presidente Ortiz.

Desde 1880, Argentina había recibido a millones de inmigrantes. En 1930 cerró sus puertas a la inmigración. En 1938 aumentaron los obstáculos para el ingreso de extranjeros, en especial a los judíos y a los españoles republicanos. Algunos historiadores señalan que la admisión de los españoles del «Massilia» se debió únicamente a la campaña que hizo “Crítica” y a la acción decidida de su director, con quien el gobierno tenía una deuda pendiente.

Para dar una idea del escaso entusiasmo que despertaba la llegada del barco a Buenos Aires basta con recordar un titular de un diario porteño de esa época:

«No permiten ni asomarse a los ojos de buey a los intelectuales españoles en tránsito»

La leyenda dice incluso que Botana utilizó para sus fines la importante suma de dinero que había ganado esa tarde de domingo en el hipódromo con uno de sus caballos, de nombre Romántico, que resultó vencedor en la carrera más importante de la temporada en Buenos Aires. Nadie puede atestiguarlo ni desmentirlo con certeza pero lo importante es que consiguió su objetivo y permitió a los españoles quedarse en la ciudad.

FUENTES CONSULTADAS:

http://www.pladesemapesga.com/index.php?name=News&file=article&sid=18967

http://www.histarmar.com.ar/AnecdotasNavales/ViajeMassilia.htm