{"id":1568,"date":"2013-06-11T14:59:26","date_gmt":"2013-06-11T14:59:26","guid":{"rendered":"http:\/\/donaemiliaenfemeninoplural.wordpress.com\/?p=1568"},"modified":"2015-10-10T16:24:04","modified_gmt":"2015-10-10T16:24:04","slug":"las-mujeres-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/?p=1568","title":{"rendered":"LA EDUCACI\u00d3N DE LAS MUJERES EN EL SIGLO XIX"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_2069\" style=\"width: 224px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/images3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-2069\" class=\"size-full wp-image-2069\" src=\"http:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/images3.jpg\" alt=\"Foto en Dominio P\u00fablico\" width=\"214\" height=\"235\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2069\" class=\"wp-caption-text\">Foto en Dominio P\u00fablico<\/p><\/div>\n<p>Fuente:http:\/\/charlaescolaridadgardel.blogspot.com\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta nueva entrada del blog, os explicar\u00e9 c\u00f3mo era la vida de las mujeres en el siglo XIX, centr\u00e1ndonos en la educaci\u00f3n y la vida familiar y conyugal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como an\u00e9cdota os dir\u00e9 que Concepci\u00f3n Arenal (1820-1893) tuvo que asistir como oyente a clases de derecho vestida de hombre, y Emilia Pardo Baz\u00e1n (1851-1921), primera catedr\u00e1tica de literatura neolatina de la Universidad Central de Madrid, solo cont\u00f3 con un alumno en sus clases, ya que nadie se matriculaba en una asignatura impartida por una mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b>La ense\u00f1anza del siglo XIX, muy influenciada a\u00fan por la Iglesia a todos los niveles, sigue contemplando a la mujer en un papel secundario. La Iglesia cat\u00f3lica ten\u00eda un concepto de la mujer \u00a0supeditada al \u00a0\u00abmacho\u00bb (ama de casa, madre, esposa).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto, no les interesaba formar acad\u00e9micas o \u00absabias\u00bb, sino mujeres piadosas; <em>sabias, eso s\u00ed, en manejo de labores dom\u00e9sticas, expertas en trabajo de agujas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incorporaci\u00f3n de la mujer al sistema educativo, seg\u00fan la Iglesia, era una forma de moldear en principios y valores cristianos al elemento cohesionador de la familia y el hogar. El acceso de la mujer al sistema educativo no buscaba, de ninguna manera, alterar la funci\u00f3n social de la misma; buscaba fundamentalmente alfabetizarla y adiestrarla en algunos quehaceres dom\u00e9sticos para el mejor funcionamiento del hogar y de la familia (atender al marido y a los hijos). Su educaci\u00f3n, en caso de haberla, deb\u00eda ir orientada a su misi\u00f3n en la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la historia de la humanidad encontramos muchas sociedades donde las mujeres fueron consideradas inferiores respecto de los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En gran parte de las sociedades tradicionales, su educaci\u00f3n se limitaba a aprender habilidades dom\u00e9sticas y se encontraban subordinadas a la autoridad de sus padres primero, y de sus maridos despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero para entender el matrimonio del siglo XIX, nada mejor que leer estas palabras de Emilia Pardo Baz\u00e1n, aqu\u00ed os dejo el texto:<\/p>\n<h1 id=\"firstHeading\" style=\"text-align: justify;\">Un matrimonio del siglo XIX<\/h1>\n<div id=\"bodyContent\" style=\"text-align: justify;\">\n<div id=\"mw-content-text\" dir=\"ltr\" lang=\"es\">\n<div>\n<p><em><small>de\u00a0<b><a title=\"Emilia Pardo Baz\u00e1n\" href=\"http:\/\/es.wikisource.org\/wiki\/Emilia_Pardo_Baz%C3%A1n\">Emilia Pardo Baz\u00e1n<\/a>\u00a0en\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikisource.org\/wiki\/Un_matrimonio_del_siglo_XIX\">http:\/\/es.wikisource.org\/wiki\/Un_matrimonio_del_siglo_XIX<\/a><\/b><\/small><\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"display: inline !important;\"><span style=\"color: #3366ff;\"><em>\u00abNo faltar\u00e1 alg\u00fan lector que al apercibir el t\u00edtulo de esta peque\u00f1a historia crea que voy a presentarle uno de esos matrimonios tan comunes en este siglo, en los cuales el dinero entra por todo y son un negocio como otro cualquiera. No. Voy a referir le un episodio sencillo de la vida pr\u00e1ctica, que he visto mil veces, y el lector habr\u00e1 contemplado otras mil desarrollarse ante sus ojos.<\/em><\/span><\/p>\n<div>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Mis h\u00e9roes son dos j\u00f3venes encantadores y dotados de los defectos y cualidades que caracterizan a este siglo; ella, un tanto descuidada e ignorante de esos detalles dom\u00e9sticos que forman la sabidur\u00eda de una mujer, y adem\u00e1s curiosa y burlona; pero, en cambio, tocando admirablemente el piano y colocando con una gracia deliciosa los adornos de sus cabellos y las alhajas, que debemos confesar que las amaba con pasi\u00f3n, y sobre todo, si estaban formadas con esos peque\u00f1os r\u00edos de luz que se llaman brillantes; \u00e9l, un poco jugador y aficionado a hablar de pol\u00edtica en los caf\u00e9s y circos, pero lleno de distinci\u00f3n y elegancia, gran jinete y espadach\u00edn: tales eran Luisa y Carlos, que justo es pronunciar ya su nombre.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Efectuose su matrimonio sin esos incidentes un poco novelescos que acompa\u00f1an los amores contrariados. Carlos vio a Luisa en el teatro; su elegancia, su sonrisa, aquella mano peque\u00f1ita y delicada que tan bien manejaba su microsc\u00f3pico abanico, todo esto, unido a un dote: no despreciable y a la conversaci\u00f3n festiva y amena de la graciosa ni\u00f1a, impresion\u00f3 el coraz\u00f3n de Carlos, y como hoy se vive un poco de prisa, el joven resolvi\u00f3, para acabar pronto, pedirla a su tutor. Concedi\u00f3sela \u00e9ste despu\u00e9s de tomar los correspondientes informes, que llenaron al buen se\u00f1or de satisfacci\u00f3n. Carlos era una verdadera perla: casi no ten\u00eda deudas, ni vicios muy marcados, y le bastaban doce mil reales para su sastre.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>As\u00ed, pues, un hermoso d\u00eda de abril, en que los p\u00e1jaros y las flores se regocijaban porque un sol radiante iluminaba los pintorescos tejados de la coronada villa, Luisa, vestida de gro blanco y pieles de armi\u00f1o, colocada en sus rubios cabellos la virg\u00ednea corona de azahar, de cuyos temblorosos p\u00e9talos parec\u00edan escapar brillantes gotas de roc\u00edo, entregaba su mano a Carlos; y no bien concluida la ceremonia, la joven cambiaba su c\u00e1ndido vestido por otro de viaje y se met\u00eda en el ferrocarril con su marido.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Algunos d\u00edas despu\u00e9s se hallaban ya en Italia. \u00bfHay acaso algo m\u00e1s delicioso que una luna de miel pasada bajo el pur\u00edsimo cielo de la bella Italia? Aspirar el perfume de los naranjos y limoneros; escuchar ese murmurio vago y acariciador del mar; ver esas islas confundi\u00e9ndose en el di\u00e1fano horizonte, que pasa del azul m\u00e1s puro al sonrosado m\u00e1s espl\u00e9ndido; perderse en los bosques perfumados de Sorrento, guiar una g\u00f3ndola de Venecia o una barquilla de N\u00e1poles al trav\u00e9s del sereno golfo, esto es bello y encantador siempre; pero lo es m\u00e1s cuando se lleva al lado un coraz\u00f3n que responde al nuestro, un alma a quien transmitimos las impresiones de nuestra alma, y a quien guiamos por el camino sombr\u00edo y florido de la poes\u00eda y del amor.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Sin embargo; esto como todo, tiene un reverso; este delicioso ensue\u00f1o lleva en s\u00ed prosaico despertar; \u00bfpues no lo son acaso esas molestias cotidianas que acompa\u00f1an siempre un viaje? Los rocines flacos uncidos a un detestable veh\u00edculo, el fr\u00edo que os hiela, y el calor que os achicharra y, sobre todo, esa inmensidad de fardos, ba\u00fales, sombrereras, etc., que tienen que seguiros como un regimiento de estorbos. Me dir\u00e9is que bien se puede viajar con la ropa puesta y alguna para mudarse, lo necesario y nada m\u00e1s; pero nuestros j\u00f3venes no estaban en este caso; pues Luisa, linda y fr\u00edvola, no pod\u00eda dejar de lucir sus galas de novia en las ciudades del tr\u00e1nsito. Carlos se enfadaba algunas veces, pero como \u00e9l ten\u00eda los mismos gustos y era un dandy consumado, al ver a Luisa bella y elegante, no pod\u00eda menos, de perdonarla, y las paces se sellaban con un abrazo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Era imposible hallar, aunque se buscasen expresamente para reunirlos, dos corazones y dos cabezas m\u00e1s igualmente organizados. Eran dos ni\u00f1os encantadores y aturdidos, pero en conclusi\u00f3n, ingenuos y cari\u00f1osos el uno para el otro; y sin duda, si sus almas hubiesen sido fundidas en otro crisol que el de la vanidad y la disipaci\u00f3n, hubieran sido dos bellos diamantes de deslumbradores reflejos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Un d\u00eda que ambos paseaban juntos por un sendero esmaltado de flores, encontraron al ver un recodo una casita de pobre aspecto, pero cuyas paredes grises se hallaban tambi\u00e9n ocultas con una profusi\u00f3n de madreselvas, granados y jazmines, que le daban una apariencia encantadora. Sentados a la puerta se hallaban un joven y una joven, semejantes a dos bellas estatuas de bronce florentino; dos verdaderos italianos, sin duda marido y mujer, cuyas manos enlazadas probaban que se perd\u00edan en el abandono de una dulce conversaci\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-\u00a1Pobres muchachos, dijo Luisa; qu\u00e9 j\u00f3venes, y qu\u00e9 desgraciados!<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Seguramente, afirm\u00f3 Carlos: se encuentran sujetos a todas las fatigas del trabajo y las privaciones de la miseria.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Y ambos esposos lanzaron una mirada de compasi\u00f3n a la pareja, que se levant\u00f3 para saludarlos, y se alejaron de la pintoresca casita sin adivinar que tras s\u00ed dejaban una felicidad mucho mayor quiz\u00e1 que la suya, y dos corazones que se amaban por lo menos tanto como ellos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Pero ya la primavera tocaba a su fin; la estaci\u00f3n de las aguas se aproximaba, y nuestros j\u00f3venes abandonaron Italia por Baden; cambiaron su cielo puro y sus granados y azahares por los a\u00f1osos bosques y las majestuosas ruinas de la antigua Germania.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Una vez all\u00ed, tomaron una habitaci\u00f3n en el mejor hotel y comenz\u00f3 para ellos esa serie de diversiones que con el pretexto de las aguas se procura en el verano una multitud elegante y ociosa. Debemos hacer a Carlos la justicia de que lo que \u00e9l gastaba era bien poco en comparaci\u00f3n de lo que derrochaba Luisa: trajes costos\u00edsimos que nunca pon\u00eda dos veces seguidas, alhajas cuyo valor consist\u00eda en la forma y que se hac\u00edan antiguas a los quince d\u00edas; en fin, un c\u00famulo de superfluidades, todo lo compraba Luisa. Carlos no pensaba siquiera en que esto pudiera hacer mella a su fortuna. A los veinte y cinco a\u00f1os se siente uno bien tentado a rayar la palabra dinero del diccionario.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Una noche hab\u00eda soir\u00e9e en el sal\u00f3n de la Conversaci\u00f3n; Luisa hab\u00eda sido invitada para un vals; Carlos hab\u00eda tropezado con un compatriota suyo, Federico N., periodista.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-\u00bfTe diviertes aqu\u00ed? le pregunt\u00f3 \u00e9ste.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-S\u00ed, llevamos una temporada agradable.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-\u00bfHas ido a la ruleta?<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-No, pero pienso visitarla.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Mira, buena ocasi\u00f3n: tu mujer est\u00e1 invitada; nada tienes que hacer aqu\u00ed.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Y Federico pas\u00f3 su brazo bajo el de Carlos, dirigi\u00e9ndose ambos al sal\u00f3n de juego.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Una vez all\u00ed, sentose Carlos ante el tradicional tapete verde, ocupando un sitio que acababa de abandonar un jugador afortunado que no quer\u00eda tentar la suerte.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>No reproducir\u00e9 una escena mil veces descrita: aquellos de nuestros lectores que conozcan esa emoci\u00f3n \u00e1vida y terrible que se llama juego, comprender\u00e1n c\u00f3mo Carlos, empezando por arriesgar una peque\u00f1a suma, sigui\u00f3 arrastrado por la magn\u00e9tica corriente, y no creer\u00e1n exageraci\u00f3n el que les diga que al levantarse de la mesa hab\u00eda perdido sesenta mil duros.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>El joven se levant\u00f3; pas\u00f3 un pa\u00f1uelo por su frente p\u00e1lida y cubierta de un sudor fr\u00edo, y, tambale\u00e1ndose, se dirigi\u00f3 al sal\u00f3n de baile.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>All\u00ed, la primera persona a quien divis\u00f3 fue a Luisa, que arrebatada en el torbellino del vals, se perd\u00eda en un oc\u00e9ano de flores y encajes. Cuando pas\u00f3 a su lado, crey\u00f3 ver en los labios de su esposa una sonrisa.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>\u00a1Dios m\u00edo, murmur\u00f3 Carlos, qu\u00e9 feliz es Luisa! \u00a1Y c\u00f3mo voy a alterar esa felicidad, a afligir esa pobre ni\u00f1a por un extrav\u00edo culpable! Y dej\u00f3 caer la cabeza sobre su pecho con melancol\u00eda.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>En aquel momento una mano toc\u00f3 su hombro, y una voz argentina dijo:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Carlos, hora ser\u00e1 de irnos del baile. Ya es de d\u00eda&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>En efecto, una luz rosada, penetrando por los cristales, empezaba a hacer palidecer la de las buj\u00edas. Era la aurora. Carlos ofreci\u00f3 silenciosamente el brazo a su mujer, y ambos subieron a su coche.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Durante el trayecto, ni ella ni \u00e9l cambiaron una palabra. Era evidente que una sombr\u00eda preocupaci\u00f3n cern\u00eda sus alas de plomo sobre ellos. Llegados a su habitaci\u00f3n, Luisa desprendi\u00f3 las flores de sus cabellos y dirigi\u00f3 a su marido una mirada suplicante como si quisiera pedirle algo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Carlos, dijo por fin, tengo una cosa que decirte.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Y yo a ti, Luisa, respondi\u00f3 Carlos vacilando.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Pues bien, t\u00fa primero.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-No, t\u00fa.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Pues bien, Carlos, te lo dir\u00e9, dijo por fin Luisa; pero me cuesta trabajo el confes\u00e1rtelo, pues temo haber cometido una locura&#8230; En fin, t\u00fa no puedes ignorarlo por m\u00e1s tiempo.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Expl\u00edcate, Luisa, me ves impaciente.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Es lo siguiente: ya en Italia&#8230; hab\u00eda contra\u00eddo algunas deudas&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-\u00bfY bien? interrog\u00f3 con angustia Carlos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Esta temporada&#8230; ya ves&#8230; las exigencias del lujo&#8230; de la sociedad&#8230; Hoy mis deudas ascienden a lo que ver\u00e1s en ese papel. Yo confieso que me exced\u00ed&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>El joven arrebat\u00f3 m\u00e1s bien que tom\u00f3 el papel y lo recorri\u00f3 r\u00e1pidamente; despu\u00e9s lo dej\u00f3 caer y exclam\u00f3 con desaliento:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Y bien, Luisa \u00a1estamos arruinados!<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-\u00a1Arruinados! \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Es imposible!<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-\u00a1Imposible, mi pobre Luisa! T\u00fa lo crees as\u00ed, porque ignoras que acabo de perder a la ruleta una enorme suma, que, unida a la que consta en este papel, forma casi toda nuestra fortuna.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Pero, exclam\u00f3 Luisa, mi tutor&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Ha dejado de serlo desde el momento en que fuiste mi esposa, y ser\u00eda muy poco delicado recurrir a \u00e9l. Pobre ni\u00f1a. Para esto te has casado conmigo. Para ser desgraciada.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-No, Carlos, dijo ella; yo sola tengo la culpa de lo que est\u00e1 pasando.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>-Los dos, Luisa, respondi\u00f3 \u00e9ste, cr\u00e9eme; que tu error sirva de disculpa al m\u00edo, y para no perderlo todo de una vez, am\u00e9monos como antes.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Y, semejantes a dos pichones que la tempestad sorprende y prefieren permanecer quietos protegi\u00e9ndose, a buscar separados otro asilo, Carlos y su esposa pasaron la noche prodig\u00e1ndose mutuos consuelos. Era lo mejor que pod\u00edan hacer los pobres muchachos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>De toda su fortuna, s\u00f3lo les qued\u00f3 una casita muy vieja, con algunas fanegas de tierra alrededor. Se trasladaron a ella, y al entrar, Luisa hizo notar a Carlos que su nuevo albergue se parec\u00eda bastante a la especie de choza donde hab\u00edan visto un a\u00f1o antes a los esposos cuya suerte hab\u00edan compadecido tan de coraz\u00f3n. Carlos suspir\u00f3 y no pudo menos de confesar que era cierto.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Sin embargo, yo les vi ha poco en aquella peque\u00f1a finca, Carlos la hace valer, y Luisa duerme bajo los copudos \u00e1rboles un bello ni\u00f1o que Dios les ha concedido. Me refirieron su historia, les pregunt\u00e9 si segu\u00edan compadeciendo a los esposos italianos, y me contestaron que no con la sonrisa de la felicidad en los labios.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em>Pero por desgracia, no todos siguen el camino de reparar los males causados por la disipaci\u00f3n, con el trabajo; y sin embargo, es el \u00fanico medio de cortar esa gran enfermedad de nuestro siglo.\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/es.wikisource.org\/wiki\/Un_matrimonio_del_siglo_XIX\">\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Fuente:http:\/\/charlaescolaridadgardel.blogspot.com\/ En esta nueva entrada del blog, os explicar\u00e9 c\u00f3mo era la vida de las mujeres en el siglo XIX, centr\u00e1ndonos en la educaci\u00f3n y la vida familiar y &hellip; <a href=\"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/?p=1568\" class=\"read-more\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[27,14],"class_list":["post-1568","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-13","tag-emilia-pardo-bazan","tag-activista-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1568"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1568\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3135,"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1568\/revisions\/3135"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/labtic.org\/enfemininoplural\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}