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Trabajo Interdepartamental por Proyectos del aula de Educación Secundaria de Adultos. “No se educa a la mujer sino que se la doma…Cuando se cambie esto, la humanidad entera evolucionará.” Doña Emilia Pardo Bazán

LEYES HECHAS POR Y PARA LOS HOMBRES

 

 

Fuente: http://pixabay.com/

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Si hacemos un recorrido por el machismo en las instituciones, sobre todo en las académicas podemos constatar que hasta hace relativamente muy poco tiempo la marginación y la discriminación con la que  eran tratadas  las mujeres fue feroz.

En el anecdotario queda la  asistencia de Concepción Arenal  contra la voluntad de su madre, y vestida como un hombre, durante los cursos de 1842-43, 1843-44 y 1844-45  como oyente a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, puesto que en la época la educación universitaria estaba vedada a las mujeres. Gracias a su disfraz, Concepción participará en tertulias políticas y literarias del Café «El Iris» de Madrid, luchando así contra lo establecido en la época para la condición femenina.

Evidentemente no cursó la carrera, ni hizo exámenes, ni alcanzó ningún título, pues en este momento histórico las aulas universitarias estaban reservadas exclusivamente para los varones, pero sin duda enriqueció y afianzó su interés por las cuestiones penales y jurídicas.

Resulta muy interesante si echamos un vistazo a textos que legislan desde las instituciones académicas y políticas sobre la educación de las mujeres en el siglo XIX y en la primera mitad del XX.

Cortes Españolas / Comisión de Instrucción Pública
Dictamen y Proyecto de Decreto sobre el arreglo general de la Enseñanza Pública, presentados a las Cortes por su Comisión de Instrucción Pública y mandados imprimir por orden de las mismas
7 de marzo de 1814

«Art. 115. Se establecerán escuelas públicas, en que se enseñe a las niñas a leer y a escribir, y a las adultas las labores y habilidades propias de su sexo.

Art. 116. El Gobierno encargará a las Diputaciones provinciales que propongan el número de estas escuelas que deban establecerse en su respectiva provincia, los parajes en que deban situarse, su dotación y arreglo.»

Ya en los primeros tiempos del reinado de Isabel II -bajo la regencia de María Cristina, su madre-, el Plan general de Instrucción Pública del Duque de Rivas (1836) continuaría la segregación estableciendo:

«Art. 21. Se establecerán escuelas separadas para las niñas donde quiera que los recursos lo permitan, acomodando la enseñanza en estas escuelas a las correspondientes elementales y superiores de niños, pero con las modificaciones y en la forma conveniente al sexo. El establecimiento de estas escuelas, su régimen y gobierno, provisión de maestras, &c., serán objeto de un decreto especial.»Título I, Capítulo III. De las escuelas de niñas, Real decreto de 4 de agosto de 1836.

Con estos mimbres no es de extrañar que la educación de la mujer no se mencione ni en el Plan de Estudios para los Institutos de Segunda Enseñanza (15-10-1843) ni en el famoso Plan Pidal (R.D. 17-9-1845), señal de que aún no era algo conflictivo.

Sí aparece en la longeva Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, la conocida como Ley Moyano. Esta ley que tendrá vigencia prácticamente hasta 1970, sigue en el mismo esquema que los le principios de siglo, aunque tiene el valor de hacer obligatoria la escolaridad para las niñas por primera vez en España. Veamos:

«En las enseñanzas elemental y superior de las niñas se omitirán los estudios de que tratan el párrafo sexo del artº 2º [«Breves nociones de Agricultura, Industria y Comercio»] y los párrafos primero y tercero del artº 4º [«Principios de Geometría, de Dibujo lineal y de Agrimensura» y «Nociones generales de Física y de Historia Natural»], reemplazándose con: Labores propias del sexo ,Elementos de Dibujo aplicado a las mimas labores
       Ligeras nociones de Higiene doméstica»

(artº 5 Ley Moyano)

Más tarde, la institución revolucionaria de la educación, la Institución Libre de Enseñanza, que se creó en 1876, sí apostaría por la educación femenina y por la coeducación -enseñanza mixta-, como aparece en su Programa:

«La Institución estima que la coeducación es un principio esencial del régimen escolar, y que no hay fundamento para prohibir en la escuela la comunidad en que uno y otro sexo viven en la familia y en la sociedad.(…) Juzga la coeducación como uno de los resortes fundamentales para la formación del carácter moral, … y el más poderoso para acabar con la actual inferioridad positiva de la mujer, que no empezará a desaparecer hasta que aquélla se eduque, en cuanto se refiere a lo común humano, no sólo como, sino con el hombre.»

La primera noticia del interés de la mujer por los estudios superiores es del 2 de septiembre de 1871, cuando Mª Elena Masseras consigue un permiso especial del Rey Amadeo de Saboya para realizar estudios de segunda enseñanza y poder continuar en la Universidad después. Mª Dolores Aleu Riera es la primera mujer que realiza el examen de grado para obtener una Licenciatura, en Medicina, el 20-4-1882, seguida en el mismo año por Martina Castells Ballespi y Mª Elena Masseras Ribera, todas por la Universidad de Barcelona. En 1886 obtiene la Licenciatura en dicha Universidad Dolores Llorent Casanovas (26-VI-86) y dos días después la quinta mujer licenciada en Medicina, Mª Luisa Domingo García natural de Palencia, la obtiene en la Universidad de Valladolid.

No podemos pensar que, rápidamente, el acceso al bachiller superior y a la Universidad se convirtió en una rutina. En 1882 y durante un período de casi un año, el director general de Instrucción Pública ordenó que no se admitiera a matrícula de segunda enseñanza a las mujeres, pero sí a la de Universidad a las que estuvieran en posesión del grado de bachiller. Cuando el 25 de septiembre de 1883 se autorizó de nuevo la matrícula de segunda enseñanza, se añadió la salvedad de que «sin derecho a cursar después los de Facultad«.

Es en 1888 cuando, tras la solicitud de tres mujeres, se permitió de nuevo a las mujeres matricularse en la Universidad, en principio sólo para exámenes y posteriormente, a instancia de Matilde Padrós en la enseñanza oficial. La presencia de mujeres en la Universidad española durante el siglo XIX es, por tanto, prácticamente anecdótica y, además, parte de las alumnas consignadas en ellas, no acabaron la carrera.

Y como triste colofón, podemos ver los textos del  1960 de una enciclopedia de estudio que, con el nombre de «Rosa-Hogar», suscribía Pla-Dalmau:

«…para capacitar a (la mujer) en su esencial misión de verdadero eje de la familia, interesa que las jóvenes adquieran una instrucción general sólida y completa; ciertamente, la tarea de regir un hogar, de educar y cuidar unos hijos, y de actuar en todos los aspectos de «ama de casa», requiere poseer amplios conocimientos; y no podría realizarse a la perfección tan alto cometido, sin el denso bagaje instructivo que tal función requiere. Todo ello unido, naturalmente, a las enseñanzas de otras disciplinas y que, juntamente con las religiosas, harán de la mujer, en el seno de la familia, el admirable y eficiente ‘ángel del hogar’. La finalidad de este libro, que va destinado al último grado escolar femenino, es la de contener los conocimientos básicos que debe poseer toda mujer con el fin de estar capacitada para cumplir sus altas misiones en el seno de la familia….»

NOS QUEDAMOS  SIN PALABRAS… profe!!!

 

Los textos legales se han tomado de:

  • Puelles Benitez, Manuel de: «Historia de la Educación en España», tomo II: de las Cortes de Cádiz a la Revolución de 1868 (Legislación y Documentos); Ministerio de Educación y Ciencia, 1982
  •  Flecha García, Consuelo: «Las mujeres en la legislación educativa española. Enseñanza Primaria y Normal en los siglos XVIII y XIX»; Gihus, Dep. de Teoría e Historia de la Educación; Sevilla 1997
  • Enlaces externos
  • Las mujeres y la historia de Europa; por Pilar Ballarín, Margarita M. Birriel, Cándida Martinez y Teresa Ortíz; Universidad de Granada
  • La educación de las mujeres en la España contemporánea (documento .doc), en una web sin identificar de la Universidad de Vigo
  • La desgracia de ser niña, (recurso educativo Colegio San Antonio «La Salle» Ciaño, Asturias)

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