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Trabajo Interdepartamental por Proyectos del aula de Educación Secundaria de Adultos. “No se educa a la mujer sino que se la doma…Cuando se cambie esto, la humanidad entera evolucionará.” Doña Emilia Pardo Bazán

EL DIVORCIO FACILITA LA LIBERTAD FEMENINA DE CASARSE

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El papel que desempeñaba la mujer en el matrimonio era fundamental para doña Emilia que creía que una de las causas del fracaso de la Institución del matrimonio en España, era la diferencia abismal que existía entre la educación del hombre y de la mujer. La consecuencia de esta situación era la ruptura de la comunicación que evitaba la compenetración necesaria que debería existir entre los cónyuges.

Opinaba que el sexo o relación sexual era muy importante en el matrimonio y era ley natural de la vida; por lo tanto, aquel que considerase al matrimonio un medio cuyo fin solo fuese la reproducción, estaría en un error.

A fuerza de hacer centrarse a las jóvenes en la idea del matrimonio y de alimentar su imaginación con estúpidas novelas rosa, se les llenaba la cabeza de falsas ideas sobre el mundo ocultándoles su verdadera imagen. Nada había más fácil entonces, para el seductor, que hacer que cayesen en sus trampas. Así, por temor a no encontrar marido, buen número de jóvenes aceptaban al primero que se les declaraba, situación que Pardo Bazán denunciaba. Los padres en su prisa por ver el futuro resuelto, daban su consentimiento a uniones de este tipo, sin preocuparse de que fuesen sensatas. En cualquier caso, si una mujer no encontraba esposo, la otra opción que le quedaba era el convento.

Un tema fundamental hoy como ayer era el divorcio y a finales del siglo XIX hubo en España una polémica acerca del divorcio y, en este caso, no le resultó fácil a doña Emilia adoptar una postura, pues se encontraba ante un caso de conciencia.

Por una parte, sentía la obligación moral de defender una reforma liberal como esta, de hecho, andando el tiempo ella misma acabó divorciándose; pero, por otra parte, no podía aprobarla a causa de sus convicciones de buena católica. De esta manera, la exposición de su punto de vista a este respecto resultaba un poco confusa; aunque consideraba que se iba demasiado lejos en Francia y que en España se era demasiado rígido, dejaba entrever que tal vez a los legisladores franceses no les faltaba razón, ya que la idea de que se permitiese el divorcio facilitaría los matrimonios eliminando todo tipo de miedo. Así el consentimiento se daría con mayor libertad.

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